2018 Plan de Formación para la Conservación-Restauración

Los conservadores se ocupan de garantizar la preservación de los bienes culturales tangibles mediante la intervención en su estructura material, ya sea actuando directamente sobre ella (conservación curativa), ya sobre el ambiente que le rodea (conservación preventiva). Esa responsabilidad abarca tanto objetos muebles como inmuebles, en cuyo caso el encargo puede y debe ser compartido con los arquitectos. En paralelo a esa responsabilidad, la faceta más publicitada de la profesión -la Restauración-, abarca las acciones tendentes a mejorar la legibilidad de los objetos, mutilados en su integridad cultural como consecuencia de la degradación material.

Toda esta precisión terminológica resulta necesaria porque esconde reflexiones más sutiles: en tanto que restauradores dominamos una amplia serie de técnicas y habilidades. Sin embargo la actividad conservadora trasciende esa faceta estrictamente técnica y configura un auténtico protocolo científico en cada intervención, cuyo método característico es el diagnóstico y la estimación de riesgos. En frecuente colaboración con otros científicos, el conservador debe abordar un profundo conocimiento del objeto y de los agentes que interaccionan con él, estimando qué procesos permanecen activos y cuáles podrán activarse en el futuro, y proponiendo siempre ………